DUELO POR EL COVID19

“Papá, tu marcha inesperada y cuando no tocaba ha dejado un vacío infinito. La vida sin ti se hace muy difícil porque ya sabes que eres nuestro pilar. El que aconsejaba, el que reía y jugaba con sus nietos hasta no poder más y el que nos protegía de cualquier cosa porque tu amor hacia nosotros todo lo podía. Nos quedaron muchas cosas por decirte papá y ahora queremos gritarle al mundo entero la gran persona que eres.

Un hombre íntegro y honesto que durante 30 años se dejó la piel trabajando como minero en su Mieres natal. Admirado y querido por sus compañeros, al que todos definen como valiente y generoso. Tan grande era tu corazón que muchos recordarán cuando allá por 1981, nada más terminar el bautizo de tu hija pequeña, te fuiste corriendo a la mina para entrar con el equipo de salvamento para rescatar a un compañero que había quedado sepultado. Así eras tú. Dándolo siempre todo por los demás sin esperar nada a cambio.

Papá, espero que hayas visto con orgullo todo el amor que has dejado aquí. Habrás visto cómo te quiere toda tu familia. Tus hermanos, sobrinos, primos, amigos… todos te adoran. Tus hijas, tu Auri, tus nietos y tus yernos, te recordaremos cada día de nuestra vida. Y aunque se nos haga muy doloroso no tenerte, cada día enviaremos una sonrisa al cielo para que desde donde estés puedas descansar y sepas que estaremos eternamente contigo. Gracias por tanto papá. Te amamos”

Enrique Abeledo Martinez, de 67 años, falleció el 2 de Abril por el COVID19 en La Coruña. Por las  vueltas que da la vida, tenía una vinculación indirecta con nuestro pueblo, lo que ha hecho que llegue a nuestra redacción una carta homenaje que le ha escrito Ana, una de sus hijas, en nombre de la familia.

Publicamos esta carta en homenaje a él y a las miles de víctimas que se ha llevado por delante este maldito virus. La publicamos también para ponerle rostro y mirada al ser querido, para visualizar a la persona, que es muchísimo más allá que un número,  para visualizar en su nombre a esas otras miles de personas que corrieron su igual desenlace, cada una con su historia, sus seres queridos, sus alegrías, su dolor de ahora…

Y este era Enrique, un minero ya jubilado que había nacido en Figaredo (Asturias), el 4 de Octubre de 1952. Se casó con  M Aurora Martinez Gonzalez. Tuvieron dos hijas: Ana Belen y M Demelza.  Estabán en La Coruña cuando el Covid se lo llevó.

Que la tierra te sea leve, que la tierra os sea leve.

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