LOS 4 PUNTOS VAGINALES Alexis Díaz-Pimienta

A mi la palabra “punto”

me tiene tan trastornado

con tanto significado

que ya casi ni pregunto.

Aunque es, según barrunto,

el de más aceptación

el signo de puntuación

que en los textos se rubrica:

círculo ínfimo que indica

el final de una oración.

Y en tráfico –y sus asuntos–

para que los conductores

no fueran tan infractores

se inventó el “carnet por puntos”.

Luego están los “contrapuntos”

de la décima sonora.

Y asimismo el “punto” aflora

como marca en la escritura

detrás de una abreviatura,

como en Sr. o en Sra.

Y está el punto matemático

que es el de multiplicar.

O decimal. O escalar:

el punto más problemático.

Todo punto es algo errático,

eso nadie se lo quita.

Punto y coma. Punto y cita.

Dos puntos. Puntos activos.

Y los puntos suspensivos

de una secuencia infinita.

Pero está el “punto cubano”

o también “punto guajiro”

(el arte que tanto admiro

y practico desde enano).

Y el “power point” (tan a mano).

Y el “punto de cadeneta”.

y el “meeting point”, punto o meta

de encuentro en los aeropuertos.

Todos son puntos muy ciertos

y… “en su punto”(la chuleta).

Pero por lo que yo sé

no hay un punto –estoy seguro –

que nos ponga en más apuros

que el famoso “punto G”.

Hoy les reconoceré

(confesarlo es necesario)

que por su búsqueda a diario

la G se ha vuelto –¡un altar!–

la letra más popular

que tiene el abecedario.

Yo al menos ya me adapté

a que al entrar en acción

debo ser Indiana Jones

en busca del “punto G”.

Busco, busco y… ¡te encontré!

Y mi pareja… ¡ya… yaaaaaaa!

Pero ahora hay un “punto A”

que se coló en el menú.

¡Y también el “punto U”!

¿Y además el punto K?

¿Que además del “punto G»

también hay un “punto A”

y después un “punto K”

y un “punto U”? ¿¡Eso qué–é!?

¿Cuatro puntos? Yo qué sé.

Me pierdo en estos asuntos.

¿G? ¿A? ¿K? ¿U? ¿Cuatro puntos?

Qué complejo el sexo humano.

¡Esto es el Aleph borgeano

con todos los puntos juntos!

“Punto G” de gelatina.

“Punto G” de genital.

Gula. Goloso. Grupal.

Golfo. Gozo. Golosina.

Gusto. Galán. Goma fina.

Gonococia. Gigoló.

Geisha. Gallillo. Gachó.

Garito. Gamberro. Grande.

Glándula. Gónadas. Glande.

Ginecólogo y Gogó.

Y “punto A” de Ansia. De Anal.

De Antojo. De Anatomía.

De Afán. De Alcahuetería.

De Apúrate. De Animal.

A de Apetito sexual.

De adúlteros. De ¡Ah, no sé!

De Andrógino. De ¡Ay, ¿por qué?!

De Antojo, Atracción, Ardor.

Punto A de Amar y Amor.

De Afrodita y Astarté.

“Punto U” de Unión Sexual.

De Unorgasmo. Uretra. Untuoso.

Útero libidinoso.

Uréter y Umbilical.

Uranismo. U-vaginal.

Fuego Uterino. Undinismo.

Urófilo. Uretralismo

¡Punto U de tantas cosas!

Todas, ¡ufffff!, libidinosas.

Todas, ¡ufffff!, para lo mismo.

“Punto K” de karma y Kilo.

De Kermes y Karaoke.

De… ¡Ke riKo Ke me toKe!

De Kiero, Kéfi, tranKilo.

Kinesiólogo de estilo

Kilométrico… ¡Te amo!

¡Ke Kantiano Kilogramo!

¡Kamikaze del amor!

¿Képchup al Kiwi? ¡Ke Kalor!

¿K haces, Koala? ¡Ke te enKamo!

Y uno se hace (doy fe)

–todo el que nace varón–

la pregunta del millón:

¿Y dónde está el “punto G”?

Yo el día que lo encontré

por primera vez, qué talla,

abrí un champán, fui a la playa,

e hice fotos de conquista

como un feliz alpinista

en lo alto del Himalaya.

¿Dónde está? “Tranquilo, amor”,

dice ella, experta en sí misma,

y con tacto y con carisma

me da la lección mejor.

“Está en la cara anterior

de la vagina… No es nada

fácil verlo, pero en cada

entrada… pon más ahínco,

entre los 3 y los 5

centímetros de la entrada”.

Y cuando ya lo tenía

casi todo controlado

entre el placer y el pecado

¿le creció la anatomía?

¿Tres puntos más! ¡Madre mía!

¿Y separados, no juntos?

¡Qué endemoniados asuntos!

Dios, ¿por qué en este teatro

ella, puntos, tiene cuatro

y yo un solo busca-puntos?

Pero bueno, hay que joderse

en lugar de lamentarse

si uno no quiere quedarse

en paro antes de correrse.

Así que… si hay que ponerse

a estudiar, lo hago a raudales.

Busqué en todos los portales,

descargué más de un archivo

y pasé un curso intensivo

sobre puntos vaginales.

Dice el Doctor Chua Chee Ann

que el “punto A” (o “punto AFE”:

el del nuevo rifarrafe),

tiene un “efecto volcán”

en las hembras… Boomerang

erótico con inmensos

efectos… que pone tensos

los nervios y los placeres

para que así, las mujeres

tengan orgasmos intensos.

Pues salí a buscarlo, fino,

y el punto A lo encontré

encima del punto G

cerca del cuello uterino.

Me puse muy masculino,

con fiebre desorientada

Pero me ayudó mi amada:

“pon un poco más ahíncoque está a 7, 5

centímetros de la entrada”.

Con presión intermitente

subió la lubricación

y el nivel de excitación

fue brutal… y algo estridente.

¿La postura inteligente?

En cuadripedia. Así evoco

al misionero. Qué loco.

Y es mejor cuando la amada

coloca un cojín o almohada

que alce su pelvis un poco.

Se le llama “punto U”

porque está junto a la uretra

(no por donde se penetra:

no seas salvaje, ofú.)

Es muy sensible. Di tu.

Juega un rol excepcional

en juegos de sexo oral.

Aunque también puede ser

que intensifique el placer

su estimulación “manual”.

Pero ¡ojo!, mucha presión

sobre el “punto U” es molesto.

Así que… atención con esto:

cógele “el punto”, varón.

¿Dónde se encuentra? En unión

de uretra y clítoris. Bien.

Así, en su búsqueda ten

en cuenta, como los sabios

que hay que separar labios…

tuyos… y de ella también.

¿Posturas? Anota ahí.

La amazona enamorada:

tú echado y ella sentada

a horcajadas sobre ti.

Que se balancee, así

facilita la fricción

mientras hay penetración:

un erótico self-services

(clítoris-uretra-pelvis)de frotación-restregón.

Y por fin, el “punto K”

(o “pasaje misterioso”).

Según Kesling, más gozoso

que los puntos “G”, “U”, “A”.

¿Que este punto dónde está?

No seas desesperado.

Se encuentra medio velado,

en zona de retroceso

y por lo tanto, su acceso

es bastante complicado.

Según Keesling –qué entusiasmo–

si el punto K se estimula

toda mujer “eyacula”,

consigue un “súper orgasmo”.

Suelo pélvico y espasmo.

Káiser. Kimono. ¡Yastá!.Kilovatio. Kurdo… ¿Ya?

Kilohercio. Kan. Ke raro.

Se sube al Kilimanjaro

a través del punto K.

¿Posturas? Las que permitan

la penetración profunda.

Ella en cuclillas, rotunda

sobre él. Y ambos se excitan.

Ella manda. Necesitan

que ella dirija la empresa.

¿Otra? “Alza los pies, belleza,

ábrete, provoca asombros:

pon tus piernas en mis hombros,

flanquéame la cabeza”.

Pregunto, mujeres guapas,

y atiendan lo que pregunto

que este es el “punto del punto”

para todas las etapas:

si hay mapamundis y mapas,

con los puntos cardinales,

¿por qué en los actos sexuales

no nos entregan, ¡por Dios!

un “vagimundi” con los

cuatro puntos vaginales?

¿O un Atlas de la vagina,

o un librito de instrucciones

con todas las direcciones

de la fiebre femenina?

Maquetas de plastilina

para practicar en casa.

Prototipos –y no es guasa–

módulos señalizados

con los puntos “apuntados”.

¡Después pasa lo que pasa!

No somos amantes verdes

ni pervertidos presuntos.

Es que ahora, con tanto puntos,

entras, sales y te pierdes.

Yo –¿y por qué tus labios muerdes?–,

una persona estudiosa,

y como mi pobre esposa

lo pasa muy mal –supongo–

la próxima vez me pongo

una brújula en la cosa.

Llevo meses estudiando

toda esa cartografía

de sensual anatomía:

ese mapa húmedo y blando.

Sigo sin tener el mando,

es bastante resbalosa.

Mas yo para que mi esposa

no lo pase siempre mal

voy a ponerme al final

una brújula en la cosa.

¡O un GPS! ¡Mejor!

Una App inteligente

que guíe a mi “yo turgente”

cuando está haciendo el amor.

Un ¡Tomtom-sex!, sí señor.

Un radar-sex sibilino,

aunque escuche mi vecino

cada noche que me pierda:

“su destino está a la izquierda”

o “ha llegado a su destino”.

Y ahora que soy un experto

en el mapa vaginal,

como hay pandemia mundial

y el paro es un hecho cierto;

como tengo tiempo muerto

y, al fin, todos son iguales…

voy a dar cursos virtuales-

de vídeo o de solo voz-

sobre cómo encontrar

los“Cuatro Puntos Vaginales”.

Solo tengo una pregunta

y en voz alta la pregunto:

llegados hasta este punto,

¿quién se apunta?

Alexis Díaz Pimienta

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